Evocando esos días pasados… Y los rusos llegan al Lago Vostok

Juan Pablo Albar

Hemos dejado el continente helado, nos hemos reencontrado con la noche, con la luna, con los caminos trazados, con las luces de neón, con las aglomeraciones de gente, con los amigos, con los seres queridos, con los rincones añorados, los sabores soñados. De pronto, casi de golpe estamos de vuelta en casa y, sin apenas darnos cuenta, sin haber restaurado los ciclos de vigilia y sueño, hemos empezado a lidiar el toro del día a día y la rutina del trabajo nos ha engullido. Sin embargo, hay algo que flota en el ambiente, algo que nos devuelve a ese infinito mar blanco que ha sido nuestro norte durante más de cuarenta días, o más apropiadamente, nuestro Sur.

Juan Pablo Albar con las muestras de hielo Antártico

Una frase entre un paréntesis sin cerrar. Una hermosa frase inacabada en un texto grandioso. De alguna forma hemos de culminar el texto con un acto que coloque la expedición en la categoría de hazaña, sin alardes pero sin menoscabar su relevancia. La expedición en todo su transecto ha alcanzado todos sus objetivos con una contundente normalidad. A pesar de las urgencias preparatorias la puesta en escena del vehículo a vento se llevó a cabo, pese a las inclemencias climatológicas, conforme a lo diseñado por Ramón, el alma de la expedición.

Las novedades técnicas incorporadas han mejorado el comportamiento del vehículo en relación a su versión antecesora (v1.7) de 2006 de manera significativa. La incorporación de un quinto rail, el desdoble en un módulo tractor del que tiraban las cometas y otro vagón con una tienda de campaña que no se desmontó en los casi 3.500 Km de toda la travesía, el diseño innovador de la tienda de campaña, las planchas de teflón de alto peso molecular, el repertorio de cometas con distintas líneas, además de otros detalles, han funcionado a la perfección. Se han ensayado travesaños de distintos materiales: fibra de vidrio, aluminio, maderas varias como iroco, fresno, meranti… que han permitido sacar conclusiones para futuras versiones.

Una vez, en nuestro hemisferio norte a 40º39’42” de latitud N y 3º46’67”de longitud W, cerca de la sierra madrileña, lejos de aquellos 90º00´de latitud S y 0º de longitud, la vida se torna compleja por sus familiares matices y por sus caprichosas sorpresas, el trabajo vuelve a reclamar su atención imponiendo su dictadura. Durante 40 días tuvimos que reportar día a día nuestras coordenadas a nuestros guardianes inicialmente rusos y luego norteamericanos. El salto de grado se convirtió casi en un deber cotidiano, en nuestro quehacer diario. Nuestras referencias cardinales, en grados, minutos y segundos, se trasladaban día a día a esos mapas, que algunos entonces descubrimos su existencia, situándonos imaginariamente en una calle, en una autopista sin bordes, que nos iba conduciendo milagrosamente a los 90ºS. Aquellas vivencias, aún cercanas en el recuerdo no paran de contraponerse con estos quehaceres que también nos llenan de vida. Sin darnos cuenta hemos pasado de allí hasta aquí y ya nos sentimos envueltos en la demanda de esta cotidianidad que nos aleja inexorablemente de ese mundo blanco, azul, gris, lleno de luz, de viento, de frío, de horizontes inalcanzables… con la certeza de su existencia aunque muchos mapas secuestren su ubicación.

Juan Pablo Albar at The South PoleBueno, yo solo pretendía cerrar el paréntesis de esta maravillosa experiencia recordando que los tres proyectos científicos que hemos empezado en nuestra expedición han pasado a una nueva fase. Las muestras de nieve-hielo recogidas durante nuestra expedición para los proyectos del CNRS-UPF de Grenoble (relación de los isotopos de O16 / O18 y D/H) y del grupo de la UAM del proyecto internacional Limnopolar (determinación de DOCs) fueron debidamente entregadas a nuestra llegada a Punta Arenas (Chile) al buque español de investigación oceanográfica “Las Palmas” que las está trayendo a España, almacenadas a -20ºC.

Las muestras de aire recogidas en distintas membranas de poliuretano para el proyecto del IDAEA-CSIC de Barcelona vinieron conmigo, en mi equipaje, están en el CNB en una cámara fría y serán enviadas a Barcelona junto a los dispositivos de medida utilizados para su análisis una vez lleguen con el resto del cargo aéreo facturado en Punta Arenas.

  • A colación de estos proyectos antárticos leo hoy, la esperada noticia del año: Rusia alcanza el fondo de un lago antártico a 3.800 metros bajo el hielo.

España no tiene base científica en el continente antártico, sin embargo su presencia en el mismo bien podría articularse mediante programas o proyectos científicos para los que este vehículo limpio, el trineo-catamarán Larramendi de cero emisiones, podría facilitar campañas de recogida de muestras de un valor científico incalculable.

Con todo esto, esperamos poner un punto y aparte a esta experiencia en una inminente rueda de prensa de la que este cronista no puede anticipar sus coordenadas espacio temporales pero a buen seguro, está página Web convocará en breve.

Juan P. Albar, Investigador Científico del CSIC y Coordinador Científico de la Expedición Acciona Antártica 2011/2.

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COMENTARIOS

  1. Quimico dijo:

    Trabajo de campo
    Las perspectivas que esta expedición abre son muy sugerentes y a mí me parece que en esta fase la fe y el entusiasmo son las claves de futuro y el escepticismo es un lastre indeseado. Larramendi y su equipo se han ganado una confianza merecida que los patrocinadores y la comunidad científica deberían saber apreciar.
    Pero si hablamos de ciencia hagámoslo en serio. Sería preciso recabar ideas y experiencias de los científicos conocedores de las posibilidades abiertas en el continente antártico para analizar las posibilidades, los límites y el interés de lo que puede hacerse con y desde esa minibase móvil en que podría convertirse el/los catamarán/es y sobre todo sería preciso delimitar bien las implicaciones de los laboratorios que necesariamente tendrían que ejecutar los proyectos basados en las muestras recogidas en las expediciones. Se requiere voluntarismo visionario para impulsar estos proyectos, pero también método, organización y disciplina y, desde luego apoyo económico y de las instituciones científicas. ¿Podemos llegar a eso?: rotundamente sí. ¿Sabemos hacerlo?: Juan Pablo lo sabe, de eso no tengo duda. ¿Deseamos hacerlo?….no estoy seguro, pero me gustaría que así fuera. Chicos, sospecho que os espera en casa una travesía más ardua, difícil y larga que la que habéis realizado en el Sur. Pero nadie dijo que hacer ciencia fuera más fácil que navegar la Antártida….¡Aurrera!